En el mundo hay ciertos preconceptos que los argentinos llevamos como estigma. Por ejemplo, que suele mirar sobre sus hombros al resto de los mortales o que peca de demasiado optimista, al punto de creer que todo lo sabe y que sabe venderse. Sin embargo, Jorge Melguizo, uno de los agentes del cambio producido en Medellín que la convirtió en la ciudad con mayor calidad de vida de Colombia, sostiene que si hay algo que llama la atención desde la perspectiva foránea, es la capacidad de liderazgo del país.
"Los argentinos siempre se le han plantado al mundo, aún en los malos momentos. Este país ostenta un liderazgo continental", afirma a LA GACETA el periodista y comunicador social colombiano que hoy disertará durante la tradicional Cena de Fin de Año, organizada por la Fundación del Tucumán en los Salones de la Sociedad Rural de Tucumán (Camino del Perú 1050, Cevil Redondo).
Melguizo visitó nuestro diario en compañía del presidente de la Fundación, Jorge Malmierca. "Por lo que se mueve en este país, desde afuera observamos que estamos frente a una potencia económica. Aún así, la Argentina para los colombianos sigue siendo un misterio, un destino turístico y estudiantil para mi pueblo", expresa el experto en Desarrollo Social y Educación Ciudadana.
Melguizo refuerza su idea de encantamiento extranjero hacia la Argentina por la intelectualidad que expandió hacia el resto de los países latinoamericanos. Y en este punto, incluso, puede ser considerado tan potencia como Brasil. "Brasil es el futuro y tenemos que mirar hacia ese país, pero en términos populares y académicos, miramos más a la Argentina", señala. Más allá de esas percepciones, al conferencista colombiano le inquietan dos cuestiones:
"No deja de asombrarme ver tanta pobreza en zonas urbanas de este país" (recorrió las villas de emergencia que circundan Buenos Aires).
"Nunca logré entender la política argentina. Me cuesta mucho entender al peronismo" (por sus discursos de izquierda y ciertas acciones de derecha, aclara).
Esta noche, Melguizo intentará aproximar algunas ideas acerca de cómo potenciar una ciudad. Una de sus propuestas, que viene pregonando en otros países, consiste en reconstruir ciudades desde bases más éticas, que pensando sólo en lo estético. Para que esto sea posible y, sobre el ejemplo de Medellín, el especialista considera que es necesario que los distintos actores sociales complementen sus acciones. "Lo primero es contar con una política pública transparente", sugiere. Afirma que en su ciudad se combaten los hechos de corrupción y que el hecho de encarcelar a funcionarios y empresarios alimentó cierta esperanza social. "Esa es la buena noticia de una mala noticia (la corrupción)", dice.